Ya sea que estés empezando tu negocio o tengas años en el mercado, tener una buena propuesta de valor facilita todo el marketing.
La base de una marca sólida es la propuesta de valor, que responde a una necesidad de tus clientes. En base a esta, consigues más clientes y fidelizas a los que ya tienes.
Qué incluye una propuesta de valor
Tú ya tienes una misión y una historia, el trabajo del copywriter que te escriba tu propuesta debe responder a lo siguiente:
¿Qué quieres que digan tus clientes de ti cuando no están frente a un anuncio tuyo?
Una marca no se diferencia solo por el producto o servicio que vende, sino por la historia detrás, las emociones que proyecta y la forma en que comunica.
Con una comunicación bien diferenciada, la competencia disminuye.
Tú te diriges a un cliente que busca lo que vendes
Emprender es encontrar ese clic entre el cliente y la marca.
Si bien tú buscas comunicarte en cierto tono, porque refleja tu personalidad, ese tono también deben entenderlo tus clientes.
Por eso, aunque una empresa venda tecnología, en vez de utilizar palabras propias de su trabajo, le habla al cliente con los beneficios que ofrece: La tecnología le permitirá hacer tareas más rápido.
Compramos cuando entendemos los beneficios
La propuesta de valor recoge al menos un beneficio de tu producto o servicio. Un beneficio por el cual le duela a tu cliente abandonar el proceso de compra.
¿Cuál es ese beneficio que tú ofreces mejor que tu competencia?
Al responder esa pregunta y encontrar la red social o el lugar donde están tus clientes, tienes una pauta enorme para tomar acciones de marketing.
La propuesta de valor es corta
Así es más fácil de recordar, también es lo primero que tus clientes felices piensan antes de compartir un testimonio.
En esa brevedad, la marca hace clic con el cliente. Cuando ya tienes tu propuesta de valor, tienes la primera parte de la identidad verbal de tu negocio.
En función de esta, se procede a tomar decisiones de tono según el contexto y el canal de comunicación.



